«Yo Cuido la Casa de mi Vecino»

5 septiembre 2009 a las 22:26 | Publicado en Técnicas para Mejorar las Ventas | 1 comentario
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La frase que titula nuestro comentario la vi pegada en una ventana de una casa. Me pareció muy importante, pese a que no sabemos a ciencia cierta quién tiene la «franquicia» de esta frase.

Para vender bien hay que comunicar bien.

La solidaridad y la empatía te traerán buenos resultados.

Cuando vendemos también comunicamos. Aclaro esto porque muchas veces quienes tratan de vender no necesariamente lo hacen así. Con esta frase, por ejemplo,  se le está enviando un mensaje al delincuente. Soy solidario con mi vecino, porque el sistema es recíproco. Hay empatía de por medio, ya que quiero tratar y ayudar a los demás como quisiera que me trataran a mi.

Si tu rubro son los zapatos y te preguntan por cartulina sé gentil y dile a la persona que la librería más cercana está a la vuelta de la esquina. Este pequeño detalle contribuye a algo así como «Yo cuido el Negocio de mi Vecino». A buen entendedor pocas palabras.

Mi último trabajo me enseñó que el buen servicio, la gentileza y la simpatía es como un Boomerang que regresa a ti en forma de venta. Incluso hablar de tu competencia, ya que la franqueza es un imán para tu comprador. ¿Qué harías si el vendedor que te está atendiendo te dice que el producto que estás decidido a comprar a tenido muchas fallas y en su lugar te ofrece una alternativa de mejor precio? Esa es la franqueza de las que les hablo. Ser solidario también significa ser honesto. Perderás un pequeño porcentaje de tu venta, pero ganarás un cliente y eso es valiosísimo.

Una sonrisa es como romper el hielo. Es tener una predisposición positiva y optimista de que las cosas terminarán bien. Si los demás (colegas, vecinos y competencia) están bien tu también lo estarás.

Por eso cuando salgas de vacaciones, ponte de acuerdo con tu vecino e imprime un letrero que diga: «Yo Cuido la Casa de mi Vecino».

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«El Orden no es igual que el Caos»

4 septiembre 2009 a las 15:54 | Publicado en Técnicas para Mejorar las Ventas | Deja un comentario
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La imagen de nuestro negocio y de nuestra persona afecta directamente la percepción de nuestros clientes.

La imagen de nuestro negocio y de nuestra persona afecta directamente la percepción de nuestros clientes.

sí es, parece lógico, pero es común ver un negocio u oficina con una torre de eternos y permanentes papeles, carpetas que están atornilladas a un escritorio, computadores repletos de información innecesaria, muebles y vitrinas con aspectos de museo y refugio del polvo.

No hay duda que es inevitable no preguntarse si la gestión de venta y servicio al cliente no es como lo reflejan las imágenes.

Parece que olvidamos lo importante de la imagen y primera impresión que proyectamos. Produce un efecto en la percepción, en la confianza, en la fidelidad. Ayer mientras caminaba por una céntrica calle sin querer pude apreciar la vitrina de una farmacia tradicional. Lamentablemente no andaba con algo para poder medir los milímetros de polvo acumulado. Las grandes cadenas farmacéuticas pueden quitarte ventas, buenos precios y clientes, pero no pueden hacer que te des por vencido y marques el paso, tal como en los desfiles. Marcar el paso significa estár estático, no avanzar, no hacer nada para que tus clientes se vayan. Creo que el mejor argumento de venta es la atención personalizada, con el vendedor que realmente te entiende y no te habla de forma mecánica ni forzada. La relación de venta debe ser natural y espontánea.

No olviden que todos provocamos un impacto en los demás. Recuerdo una vez que visite un local que estaba dentro de un gigantesco supermercado. Por dentro la decoración era acorde al rubro. Venta de Jugos Tropicales. Una gran variedad. Una imagen impecable y pensada en todos los detalles. Sin embargo, en la entrada había unas hojas de colores escritas a mano (con una letra que dejaba mucho que desear) en las que se ponían las bondades de algunos desconocidos frutos tropicales. Fue entonces que me acerqué al dueño del local y le hice el comentario. En mi próxima visita los carteles ya no estaban. Sin querer provoqué un impacto con mis palabras.

En otra oportunidad me enteré cómo un monopólico minimarket mejoraba en un 100% su atención al público cuando se enteró que se construiría un local semejante al suyo a unos metros. Al oír este rumor me da la impresión que no todos cuidamos de la mejor forma a nuestros clientes. A veces los menospreciamos en época de «vacas gordas», pero los echamos de menos cuando ya no nos visitan.

Por eso, cuando pases por una oficina de atención de público y veas una torre eterna de papeles y carpetas que está desde hace meses sabrás qué hacer.

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